Historia de Murillo el Cuende
(Continuación)
El abad de La Oliva se trasladaba
en fechas determinadas a Murillo el Cuende para ejercer personalmente la
jurisdicción "sedendo pro tribunali", donde oía las denuncias y
litigios, dictaba sentencias y señalaba penas pecuniarias u ordenaba a
algún súbdito la prisión en la cárcel del pueblo. En ocasiones se
"quitaban galgos, podencos y perdigones enjaulados".
Durante la guerra de Navarra con
los castellanos (1378-1379) Murillo el Cuende fue víctima del pillaje.
El vicario de la villa Belenguer Bastida fue preso por las tropas de
Castilla y el pueblo quedó semiabandonado.
En el reinado de Carlos II, Murillo el Cuende fue favorecido
repetidamente por este rey. Los jurados de la villa contribuyeron a la
provisión del hostal del rey, suministrando al recibidor de Sangüesa
distintas cantidades de trigo. En 1395 se abonó al mayoral del concejo
de la villa, Salvador Gento, a razón de 18 sueldos el cahíz de trigo y
en 1432, 63 libras por 17 cahíces y dos robos de trigo por el mismo
concepto.
En 1413, el monarca Carlos el Noble envió a su hija la infanta Isabel,
de precaria salud, a descansar una larga temporada a Murillo el Cuende.
A su servicio encontramos al caballero y merino de la tierra de Estella,
Gonzalvo de Baquedano, personaje distinguido al servicio del monarca, de
ilustre familia de las Améscoas y hermano del merino de Olite, Diego de
Baquedano. El rey le entregó por su estancia en Murillo 28 libras por el
servicio, y compañía que prestó a la infanta, además de las 8 libras y
16 sueldos que le había concedido anteriormente.
Por esta época (febrero de 1414) el concejo de Murillo el Cuende fue
invitado por el rey, junto con los de Artajona, Larraga, Miranda,
Falces, Peralta, Caparroso y Pitillas, para que fuese a cazar al monte
de Olite.
En 1418 el monarca hace saber al tesorero del reino que informado de que
una tempestad de piedra ha destruido todos los frutos de pan y vino del
término de Murillo el Cuende, ha concedido gracia y remisión a los
clérigos, jurados y concejo de dicho lugar de la mitad de lo que les
correspondiera pagar de los cuatro cuarteles, a 9 florines y medio por
cada cuartel.
Al año siguiente (1419), considerando los servicios que le ha prestado
Andrés Lópiz, vecino de Murillo el Cuende, y en atención a las súplicas
que le hace Johan de Ezpeleta, su chambelán le concede gracia de los 42
sueldos que le correspondía pagar por cada cuartel en cuantas ayudas
reales le puedan ser otorgadas en adelante, excepto en los relacionados
con los matrimonios de las Infantas.
En 1432, cuando doña Blanca de Navarra ordena rehacer los palacios de
Sangüesa, encarga a los concejos de Carcastillo, Murillo el Fruto.
Pitillas y Murillo el Cuende, el aprovisionamiento de todo el yeso
necesario para las obras. Se les abona a razón de 3 sueldos el cahíz.